La obesidad y la salud mental están estrechamente relacionadas según los expertos.
Ambos problemas de salud pueden causar un importante estrés en los personas que las padecen y en sus familiares, al mismo tiempor que tiene un gran impacto sobre el sistema de salud público.
Factores que contribuyen a la salud mental y la obesidad
Existen ciertos factores externos que tiene el potencial de afactar la obesidad y la salud menatal. Algunos de estos factores son:
- Género.Se pienda que las mujeres tienen un mayor riesgo de desarrollar obesidad – depresión cíclica y tienen más probabilidades de verse afectadas mentalmente por la ganancia de peso.
- Estado socioeconómico. Aquellas personas con estado social y económico más bajo tienen más probabilidades de encontrarse con problemas mentales y de salud al igual que obesidad.
- Educación. Un tercio de las personas sin estudios se convierten en obesos cuando son adultos.
- Los niveles de obesidad tienden a aumentar con la edad mientras que las mayoría de problemas de salud mental son diagnosticados entre los 55-65 años.
- El origen étnico puede tener alguna influencia predeterminada sobre el riesgo de obesidad y las diferencias culturales pueden tener un impacto en la forma en la que nos enfrentamos a los problemas mentales.
La salud mental de una persona puede tener un impacto directo sobre su peso, al mismo tiempo que el peso y percepción que tenemos de nuestro cuerpo puede causar problemas de salud. Sin embargo, la relación entre los los no es totalmente clara.
Un estudio encontró que la depresión tiene entre tres y cuatro veces más probabilidades de darse en personas obesas.
Los resultados de una investigación realizada por el National Obesity Observatory identificaron que aquellas personas clasificadas como obesas tenían un 55 por ciento más de riesgo de desarrollar depresión a lo largo de su vida; mientras que aquellos diagnosticados con depresión clínica tenían un 58 porciento más de riesgo de convertirse en personas obesas.
Alimentación emocional
A veces se puede confiar en los alimentos para fines no nutricionales. Bajo estas circunstancias, las personas pueden ser inducidas a comer por sus emociones en lugar de sentimientos reales de hambre. Este tipo de comportamiento a menudo se denomina "alimentación emocional".
Algunas de las emociones que llevan a comer de manera poco saludable incluyen:
- Estado de ánimo bajo
- Ansiedad
- Frustración
- Soledad
- Estrés
- Rabia
La comida puede ser usada también para comfortar con intención de satisfacer los problemas emocionales. Esta forma de estrategia de afrontamiento desadaptativo puede conducir a una dependencia de los alimentos para el apoyo emocional que a su vez puede conducir al aumento de peso.
Los “atracones” desde un punto de vista psicológico
Los “atracones” es un tipo de desorden alimenticio en el que un individuo siente la necesidad de comer excesivas cantidades de comida, normalmente en un corto espacio de tiempo sin realmente tener hambre.
Aquellas personas que se dan atracones pueden sentir una pérdida de control, y pueden a travesar periodos de purga en los que se niegan la comida. Los atracones y las purgas pueden llevar caídas y subidas drmáticas de los nivles de azúcar lo que confunde al cerebro provocando antojos de comida que no son naturales.
Los episodios de atracones pueden ser especialmente desagradables para una persona y por lo tanto tienden a hacerlos en secreto. Pueden provocar sentimientos de vergüenza y decepción poniendo a las participantes en un mayor riesgo de desarrollar depresión clínica.
Construir una relación con la comida
Nuestra relación de adultos con la comida tiene su base en cómo hemos interactuado con ella cuando somos niños. Es durante nuestros años de formación cuando aprendemos qué significa tener hambre, al igual que con qué frecuencia tenemos que comer para solucionar el hambre.
Para muchas personas la base creada durante la niñez lleva a una relación positiva con la comida, donde los alimentos nutritivos se disfrutan de un modo saludable. Sin embargo, los adultos obesos pueden haber experimentado una relación inestable con la comida en sus primeros años de vida. Los comportamientos aprendidos durante la niñez pueden ser problemáticos en el futuro.
Los eventos significativos en la vida de un niño pueden influenciar su bienestar más tarde en la vida. Abusos o trauma pueden generar hábitos alimenticios no saludables al intentar el individuo usar la comida como distracción de sus sentimientos.
Un bajo sentimiento de autoestima causado por abusos durante la niñez puede llevar a que la comida sea usada para crear una barrera física. Comer de manera consciente o subconsciente para poner peso en un intento de ser menos atractivo y mantener a otras personas a distancia.
El estigma relacionado con el peso experimentado durante la infancia puede aumentar la vulnerabilidad a la depresión, baja autoestima, mala imagen corporal, malos hábitos alimenticios y disminución de la actividad física en la edad adulta.
¿Son algunas comidas adictivas?
Comemos alimento para recargar nuestro cuerpo y suplementarlos con los nutrientes esenciales pata que pueda rendir de la mejor manera diario.
Existen varios tipos de alimentos y bebidas que pueden ser consumidas de manera regular con poca o ninguna preocupación sobre su valor nutricional.
Algunos alimentos muy sabrosos como los que llevan un alto contenido en azúcar, sal y grasa han sido vinculados con una reacción química en el cerebro relacionada con el placer.
Es posible que una persona se vuelva adicta a las sensaciones experimentadas cuando la dopamina, el químido del “sentirse bien”, es liberado en el cerbro.
Las señales de recompensa experimentadas cuando comemos ese tipo de comidas pueden ser los suficientemente fuertes como para anular la sensación natural de saciedad. Esto puede resultar en comer en exceso, hábitos alimentarios no naturales y aumento de peso.
¿Anima nuestra sociedad a la obesidad?
Los estudios muestran que las actitudes frente a la comida han cambiado a lo largo del tiempo. Picar entre horas, cenar tarde, tomar bebidas altas en calorías y comer sin tener ningún hambre forman parte de la vida cotidiana de muchas personas. Además, parece que estos nuevos hábitos alimentario son aceptados gustosamente por la sociedad.
Naturalmente queremos alimento que sepan bien y la comida es disfrutada a menudo como parte de eventos sociales. Comer en un restaurante o pedir comida puede ser problemático para el consumido cuando está intentando tomar elecciones saludables sobre la comida.
La comida se usa en ocasiones para combatir el aburrimiento causado por la rutina. Usar la comida para acabar con el aburrimiento puede crear hábitos alimentarios que no son naturales y que pueden ser difíciles de superar.
Si el aburrimiento nos amenaza puede ser una buena idea probar diferentes actividades para superar ese sentimiento. De esta manera nuestro cuerpo y nuestra mente no esperaran comida tan pronto como sintamos aburrimiento.
Romper con el estado mental de ganancia de peso
Puede ser necesario apoyo profesional para aquellas personas que están lidiando con problemas de salud mental y ganancia de peso. Será de ayuda identificar ambos problemas lo antes posible.
Existen evidencia para sugerir que cuantos más episodios de problemas mentales o cuanto más severa es la depresión mayor es el riesgo de ganar peso.
Aquellos que están luchando por controlar su peso pueden estar interesado en comenzar con las prácticas:
- Mantener un diario de los que comemos.Escribe lo que comes en un diario. ¿Qué estás comiendo y cuándo? Esto puede ayudar en centrarse en las razones que hay detrás de los hábitos alimentarios.
- Reduce el tamaño de las porciones. Puedes reducir la cantidad de comida que comes a diario simplemente reduciendo el tamaño de las comidas que tomas.
- Controla el estrés.Si existe un factor en la vida que está causando ansiedad o estrés entonces si es posible deberías intentar solucionarlo para que puedas mirar hacia delante. Esto puede no ser posible ocasiones, dependiendo de la causa del estrés pero es importante recordar que las emociones inestables pueden impedir perder peso.
- Involucra familiares y amigos. El apoyo de la gente cercna es importnate ya nos puede ayudar a eliminar las tentaciones y estar allí cuando les necesitemos en los días malos.
- Céntrate en los buenos días.Intenta que los malos días no te detengan en tu propósito.
Buscar tratamiento cuando sea necesario
Para aquellos con IMC de 30 o más, buscar consejo profesional puede ser de gran ayuda. En los casos donde existe un riesgo para la salud, el médico puede ayudar al paciente a implementar una dieta y un programa de ejercicios, acompañado de una prescripción de un medicamento para perder peso si fuese necesario